La meva foto
Em diuen Carles Alòs i sóc un apàtrida. Aquest blog serà un viatge pels indrets més amagats de l'ànima, per les emocions més intenses i pel viure quotidià de cada dia. Agafen cadira i seguen, de la resta, jo m'encarregue,

diumenge, 31 d’octubre de 2010

Villancico.



Ya está el niño en el portal
que nació en la portería,
San José tiene taller,
y es la portera María.

Vengan sabios y doctores
a consultarle sus dudas,
el niño sabelotodo 
está esperando en la cuna.

Dice que pecado es
hablar mal de los vecinos
y que pecado no es
besarse por los caminos.

Que se acerquen los pastores
que me divierten un rato
que se acerquen los humildes,
que se alejen los beatos.

Que pase la Magdalena,
que venga San Agustín,
que esperen los reyes magos
“Nací para poeta o para muerto…”

Nací para poeta o para muerto,
escogí lo difícil
-supervivo de todos los naufragios-,
y sigo con mis versos,
vivita y coleando.

Nací para puta o payaso,
escogí lo difícil
-hacer reír a los clientes desahuciados-,
y sigo con mis trucos,
sacando una paloma del refajo.

Nací para nada o soldado,
y escogí lo difícil
-no ser apenas nada en el tablado-,
 y sigo entre fusiles y pistolas
sin mancharme las manos.


Gloria Fuertes.




dissabte, 30 d’octubre de 2010

Veinte versos para Rafael Alberti.



Te vas con mi sonrisa preferida,
mi cielo azul, y blanca mi bandera,
te vas con tus cabellos, patria mía,
y con tu sangre, Alberti, de poeta.
Te vas con el olor ruborizado
de no otorgarle al mar, ninguna tregua,
al alba, desbocados tus caballos
a cabalgar te vas, sin que te vean.
Te vas, con tus Vikingos invasores,
de marineros, barcos y tus poemas
una paloma blanca, equivocada,
con un grito de paz, en tiempo de guerra.
Te vas, con tu bandera de salitre.
El mástil, de los aires que te pueblan.
La blanca cabellera del exilio,
que por tu amada España, padecieras.
Te vas, con tu natal Cádiz del alma
a rescatar del mar lo que se hundiera.
A cabalgar caballos cuatro albos,
que el capitán del mar, la tierra deja.

Enrique Vignoly.

dimecres, 27 d’octubre de 2010

Oh mi yo, oh vida.



¡Oh mi yo! ¡Oh vida! De sus preguntas que vuelven,
del interminable desfile de los desleales, de las 
ciudades llenas de necios,
de mí mismo, que me reprocho siempre (pues
¿quién más necio que yo, ni más desleal?),
de los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
de los malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,
de los años vacíos e inútiles de los demás, yo
entrelazado con los otros.
 
La pregunta, ¡oh mi yo!, la pregunta triste 
vuelve: ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, oh mi yo, oh vida?
Respuesta: Que estás aquí, que existe la vida y la identidad,
que prosigue el poderoso drama y que
tú puedes contribuir con un verso.
 
Whalt Whitman. 
 
 

diumenge, 24 d’octubre de 2010

Un español habla de su tierra.

                                           Edvard Munch, Melancolía



Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros, las vegas
en paz, a solas, lejos;


los castillos, ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan dulces al recuerdo,


ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.


Una mano divina
tú tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz dispuso
que hablase tu silenc


Contigo solo estaba
en ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis sueños.


Amargos son los días
de la vida, viviendo
sólo una larga espera
a fuerza de recuerdo

Un día, tú ya libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué ha de decir un muerto?


Luís Cernuda. Las nubes 1937 - 1940.

dissabte, 23 d’octubre de 2010

Palabras para Julia.



Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo. 



divendres, 22 d’octubre de 2010

Ondas do mar de Vigo.



Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus!, se verra cedo?

Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amigo,
o por que eu sospiro?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amado,
por que ei gran coidado?
E ai Deus!, se verra cedo?

Matín Codax. s.XIII-XIV.

dimarts, 19 d’octubre de 2010

Muerte de Soledad Barret



Viviste aquí por meses o por años
trazaste aquí una recta de melancolía
que atravesó las vidas y las calles

hace diez años tu adolescencia fue noticia
te tajearon los muslos porque no quisiste
gritar viva hitler ni abajo fidel


eran otros tiempos y otros escuadrones
pero aquellos tatuajes llenaron de asombro
a cierto uruguay que vivía en la luna

y claro entonces no podías saber
que de algún modo eras
la prehistoria de Ibero

ahora acribillaron en recife
tus veintisiete años
de amor templado y pena clandestina

quizá nunca se sepa cómo ni por qué

los cables dicen que te resististe
y no habrá más remedio que creerlo
porque lo cierto es que te resistías
con sólo colocárteles en frente
sólo mirarlos
sólo sonreír
sólo cantar cielitos cara al cielo

con tu imagen segura
con tu pinta muchacha
pudiste ser modelo
actriz
miss paraguay
carátula almanaque quién sabe cuántas cosas

pero el abuelo rafael el viejo anarco
te tironeaba fuertemente la sangre
y vos sentías callada esos tirones

soledad no viviste en soledad
por eso tu vida no se borra
simplemente se colma de señales

soledad no moriste en soledad
por eso tu muerte no se llora
simplemente la izamos en el aire

desde ahora la nostalgia será
un viento fiel que hará flamear tu muerte
para que así aparezcan ejemplares y nítidas
las franjas de tu vida

ignoro si estarías
de minifalda o quizá de vaqueros
cuando la ráfaga de pernambuco
acabó con tus sueños completos

por lo menos no habrá sido fácil
cerrar tus grandes ojos claros
tus ojos donde la mejor violencia
se permitía razonables treguas
para volverse increíble bondad

y aunque por fin los hayan clausurado
es probable que aún sigas mirando
soledad compatriota de tres o cuatro pueblos
el limpio futuro por el que vivías
y por el que nunca te negaste a morir

Mario Benedetti. Letras de emergencia. 1969 -1973. 

dilluns, 18 d’octubre de 2010

Tant ai mo cor ple de joya.


 Tant ai mo cor ple de joya,
Tot me desnatura.
Flor blancha, vermelh’ e groya
Me par la frejura,
C’ab lo ven et ab la ploya
Me creis l’aventura,
Per que mos chans mont’ e poya
E mos pretz melhura.
Tan ai al cor d’amor,
De joi e de doussor,
Per que.l gels me sembla flor
E la neus verdura.

Anar posc ses vestidura,
Nutz en ma chamiza,
Car fin’ amors m’asegura
De la freja biza.
Mas es fols qui.s desmezura,
E no.s te de guiza.
Per qu’eu ai pres de me cura,
Deis c’agui enquiza
La plus bela d’amor,
Don aten tan d’onor,
Car en loc de sa ricor
No volh aver Piza.

De s’amistat me reciza
Mas be n’ai fiansa,
Que sivals eu n’ai conquiza
La bela semblansa.
Et ai ne a ma deviza
Tan de benanansa,
Que ja.l jorn que l’aurai viza,
Non aurai pezansa.
Mo cor ai pres d’Amor,
Que l’esperitz lai cor,
Mas lo cors es sai, alhor,
Lonh de leis, en Fransa.

Eu n’ai la bon’ esperansa.
Mas petit m’aonda,
C’atressi.m ten en balansa
Com la naus en l’onda.
Del mal pes que.m desenansa,
No sai on m’esconda.
Tota noih me vir’ e.m lansa
Desobre l’esponda.
Plus trac pena d’amor
De Tristan l’amador,
Que.n sofri manhta dolor
Per Izeut la blonda.

Ai Deus car no sui ironda,
Que voles per l’aire
E vengues de noih prionda
Lai dins so repaire
Bona domna jauzionda,
Mor se.l vostr’ amaire
Paor ai que.l cors me fonda,
S’aissi.m dura gaire.
Domna, per vostr’ amor
Jonh las mas et ador
Gens cors ab frescha color,
Gran mal me faitz traire

Qu’el mon non a nul afaire
Don eu tan cossire,
Can de leis au re retraire,
Que mo cor no i vire
E mo semblan no.m n’esclaire.
Que que.m n’aujatz dire,
Si c’ades vos er veyaire
C’ai talan de rire.
Tan l’am de bon’ amor
Que manhtas vetz en plor
Per o que melhor sabor
M’en an li sospire.

Messatgers, vai e cor,
E di.m a la gensor
La pena e la dolor
Que.n trac, e.l martire.

Bernat de Ventadorn 1148 -1194.

diumenge, 17 d’octubre de 2010

A un río le llaman Carlos.

                                   (Charles River, Cambridge, Massachusetts)

Yo me senté en la orilla;
quería preguntarte, preguntarme tu secreto;
convencerme de que los ríos resbalan hacia un anhelo y viven;
y que cada uno nace y muere distinto (lo mismo que a ti te llaman Carlos).
Quería preguntarte, mi alma quería preguntarte
por qué anhelas, hacia qué resbalas, para qué vives.
Dímelo, río,
y dime, di, por qué te llaman Carlos.
Ah, loco, yo, loco, quería saber qué eras, quién eras
(genero, especie)
y qué eran, qué significaban «fluir», «fluido», «fluente»;
qué instante era tu instante
cuál de tus mil reflejos, tu ;reflejo absoluto
yo quería indagar el último recinto de tu vida
tu unicidad, esa alma de agua única,
por la que te conocen por Carlos.

Carlos es una tristeza, muy mansa y gris, que fluye
entre edificios nobles, a Minerva sagrados
y entre hangares que anuncios y consignas coronan.
Y el río fluye y fluye, indiferente.
A veces, suburbana, verde, una sonrisilla
de hierba se distiende, pegada a la ribera.
Yo me he sentado allí, sobre la hierba quemada del invierno para pensar por qué los ríos
siempre anhelan futuro, como tú lento y gris.
Y para preguntarte por qué te llaman Carlos.

Y tu fluías, fluías, sin cesar, indiferente
y no escuchabas a tu amante extático
que te miraba preguntándote
como miramos a nuestra primera enamorada para saber si le fluye un alma por los ojos,
y si en su sima el mundo será todo luz blanca
o si acaso su sonreír es sólo eso: una boca amarga que besa.
Así te preguntaba: como le preguntamos a Dios en la sombra de los quince años,
entre fiebres oscuras y los días—qué verano— tan lentos.
Yo quería que me revelaras el secreto de la vida
y de tu vida, y por qué te llamaban Carlos.

Yo no sé por qué me he puesto tan triste, contemplando
el fluir de este río
Un río es agua, lágrimas: mas no sé quién las llora.
El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién la llora.
Pero sé que la tristeza es gris y fluye.
Porque sólo fluye en el mundo la tristeza.
Todo lo que fluye es lágrimas.
Todo lo que fluye es tristeza, y no sabemos de dónde viene la tristeza.

Como yo no sé quién te llora, río Carlos,
como yo no sé por qué eres una tristeza
ni por qué te llaman Carlos.

Era bien de mañana cuando yo me he sentado a contemplar el misterio fluyente de este río,
y he pasado muchas horas preguntándome, preguntándote.

Preguntando a este río, gris lo mismo que un dios;
preguntándome, como se le pregunta a un dios triste:
¿qué buscan los ríos?, ¿qué es un río?
Dime, dime qué eres, qué buscas,
río, y por qué te llaman Carlos.

Y ahora me fluye dentro una tristeza,
un río de tristeza gris,
con lentos puentes grises, como estructuras funerales grises.
Tengo frío en el alma y en los pies.
Y el sol se pone.
Ha debido pasar mucho tiempo.
Ha debido pasar el tiempo lento, lento, minutos, siglos, eras.
Ha debido pasar toda la pena del mundo, como un tiempo lentísimo.
Han debido pasar todas las lágrimas del mundo, como un río indiferente.
Ha debido pasar mucho tiempo, amigos míos, mucho tiempo
desde que yo me senté aquí en la orilla, a orillas
de esta tristeza, de este
río al que le llamaban Dámaso, digo, Carlos.

(Dunster House, febrero de 1954)

Dámaso Alonso. Hombre y Dios.1955

dissabte, 16 d’octubre de 2010

Una prèvia




No facilitareu massa dades a aquells
compatriotes desficiosos que, acabada la
Missa de còrpore insepulto, i amb una ex-
citada temeritat de bolígrafs, pretenguen es-
criure la meua obscura i ardent biografia:
els remetreu, en tot cas, mentrestant s'orde-
na la comitiva de l'enterrament, a la sumà-
ria i principal font documental que han ma-
nufacturat, per a casos com aquests, alguns
benignes i fins i tot insignes antologistes:
Nasqué a Burjassot, el 4 de setembre de
1924. Que es foten. Car, per molt que els
fota, jo estaré, aleshores, molt més fotut.

Ordenada la comitiva, amb una presi-
dència estrictament familiar, i no necessà-
riament plorosa -jo ploraré per tots-, vull
molts de gori-goris de clero pobre, amb una
creu modesta, d'un estricte metall al.lucinat.
Els gori-goris i el trepig de les sabates, car-
rer del Bisbe Munyoç avall, que és un car-
rer vell i acreditat en matèria de processons
i d'enterraments, resulten fàcilment impres-
sionats.

En arribar al cementeri no deixareu en
trar ningú i fareu que es tanque la porta
amb pany i clau. Prèviament haure subor-
nat l'enterrador-és cosa que encarregue
als meus cunyats- i l'haureu embriagat
amb vi de Binissalem. Es posarà tota la fa-
mília, agafada de les mans a la porta del
cementeri, com si anàs a ballar la tarara,
impedint que ningú s'acoste. L'enterrador
bufat m'enterrarà en un lloc qualsevol, sen-
se làpida ni flors. L'endemà matareu l'enter-
rador, de manera que mai no se sàpia on és
el meu cadàver.

I quan, passats els anys i els ajunta-
ments, es busquen les meues despulles per
tal de donar-los sepultura digna, que es fo-
ten també i que escarboten totes les tombes
i anticipen municipalment una espècie de
resurrecció de la carn de Burjassot, i així,
confós amb tots els morts del meu poble,
en farem una de bona.

No ho oblideu! 

Vicent Andrés Estellés. L'ofici de demà.1971

divendres, 15 d’octubre de 2010

España en marcha.

                   " La libertad guiando al pueblo ". Eugène Delacroix. 1830


Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

No vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Gabrien Celaya. Cantos iberos. 1955.

dimecres, 13 d’octubre de 2010

Me llamarán.

                                                                




                                                               ...porque la mayor locura que
                                                                   puede hacer un hombre en
                                                                   esta vida es dejarse morir
                                                                   sin más, ni más... Sancho
                                                                   (Quijote, II, cáp, 74)
Me llamarán, nos llamarán a todos.
Tú, y tú, y yo, nos tornaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
 a ser trizados ¡zas! por una bala.
Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por mí, por todos.
Y también
por ti.
 (Aquí
no se salva ni dios. Lo asesinaron.)
escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquél que dice:
abel, abel, abel…o yo, tú, él…

pero tú, Sancho Pueblo,
pronuncias anchas sílabas,
permanentes palabras que no lleva el viento…

Blas de Otero. Pido la paz y la palabra. 1955.


dimarts, 12 d’octubre de 2010

Si mi voz muriera en tierra.

     


 Si mi voz muriera en tierra, 
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Rafel Alberti. Marinero en tierra. 1925.


dilluns, 11 d’octubre de 2010

La sangre derramada.




¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!
La luna de par en par,
caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras

¡Que no quiero verla¡
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!

¡Que no quiero verla!
La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.

No.
¡Que no quiero verla!
Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era.
Busca su perfil seguro,
y el sueño lo desorienta.
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontró su sangre abierta.
¡No me digáis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
¡Quién me grita que me asome!
¡No me digáis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
Y a través de las ganaderías,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de pálida niebla.

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un rio de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.

Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
¡Qué gran torero en la plaza!
¡Qué gran serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
¡Qué tierno con el rocío!
¡Qué deslumbrante en la feria!
¡Qué tremendo con las últimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuñas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agonía
junto al Guadalquivir de las estrellas.
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
¡Oh sangre dura de Ignacio!
¡Oh ruiseñor de sus venas!

No.
¡Que no quiero verla!
Que no hay cáliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfríe,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.
¡¡Yo no quiero verla!!

Federico García Lorca. Poema del cante jondo (1929)



diumenge, 10 d’octubre de 2010

Nocturno de los avisos.



¿Quién va a dudar de ti, la rectilínea,
que atraviesas el mundo tan derecha
como el asceta, entre las tentaciones?
Todos acatan, hasta el más rebelde,
tus rigurosas normas paralelas:
aceras, el arroyo,
los rieles del tranvía,
tus orillas, altísimos ribazos
sembrados de ventanas, hierba espesa,
que a la noche rebrilla
con gotas del eléctrico rocío.
Infinita a los ojos
y toda numerada, a cada paso
un algo nos revelas
de dos en dos, muy misteriosamente:
setenta y seis, setenta y ocho, ochenta.
¿Marca es de nuestro avance hacia la suma
total, esclavitud a una aritmética
que nos escolta, pertinaz pareja
de pares y de impares,
recordando a los pájaros
esta forzosa lentitud del hombre?
¿O son, como los años, tantas cifras
señas con que marcar en la carrera
sin señales del tiempo, a cada vida,
las lindes del aliento,
año de cuna, año de tumba, texto
sencillo de dos fechas
que cabe en cualquier losa de sepulcro?
¿Llegaré hasta qué número? Quizá
tú no sabes tampoco a dónde acabas.
Tu número cien mil, si tú pudieras
prolongarte, ya muerta, sin tus casas,
seguir, por el espacio, así derecha,
¿no sería la Arcadia, y dos amantes,
a la siesta tendidos en la grama,
antes de Cristo y de los rascacielos?
Nunca respondes, hasta que es de noche,
cuando en lo alto de tus dos orillas
empiezan los eléctricos avisos
a sacudir las almas indecisas.

<<¡Lucky Strike, Lucky Strike!>> ¡Qué refulgencia!
¿Y todo va a ser eso?
¿Un soplo entre los labios,
imitación sin canto de la música,
tránsito de humo a nada?
¿Naufragaré en el aire, sin tragedia?
Ya desde la otra orilla, otros destellos
me alumbran otra oferta:
<<White Horse. Caballo Blanco.>>¿Whisky? No.
Sublimación, Pegaso.
Dócil sirviente antiguo de las musas,
ofreciendo su grupa de botella,
al que encuentre el estribo que le suba.
¿Cambiaré el humo aquél por tu poema?
¡Cuantas más luces hay, más hay, de dudas!
Tu piso, sí, tu acera, están muy claros,
pero rayos se cruzan en tus crestas
y el aire se me vuelve laberinto,
sin más hilo posible que aquí abajo:
el hilo de un tranvia sin Ariadna.

¡Qué fácil, sí, perderse en una recta!
Nace centellenate, otra divisa,
un rumbo más, y confusión tercera:
<<¡Dientes blancos, cuidad los dientes blancos!>>
Se abre en la noche una sonrisa inmensa
dibujada con trazos de bombillas
sobre una faz supuesta en el espacio.
¡Tan bien que me llevabas por tu asfalto,
cuando no me ofrecías tus anuncios!
Ahora, al mirarlos, no hay nada seguro,
para las mariposas, que se queman
un millar por minuto en torpes aras.
No sé por dónde voy más que en el suelo.
Y sin embargo el alba no se alquila.
Lo malo son las luces, las hechizas
luces, las ignorantes pitonisas
que responden con voces más oscuras
a las oscuras voces que pedían.
Ya otra surge,
más trágica que todas: <<Coca Cola.
La pausa que refresca. >>Pausa. ¿En dónde?
¿La de Paolo y Francesca en su lectura?
¿La del Crucificado entre dos mundos,
muerte y resurrección? O la otra, ésta,
la nada entre dos nadas: el domingo.
Van derechos los pasos todavía:
quebrada línia, avanza, triste, el alma:
tu falsa rectitud no la encamina.
Fingiendo una alegría de arco iris
pluricolor se enciende otra divisa:
<<Gozad del mundo. Hoy, a las ocho y treinta.>>
La van a defender cien bailarinas
con la precisa lógica de un cuerpo
que argumenta desnudo por el aire
mientras que los coristas,
con un ritmo de jazz, van repitiendo
aquel sofisma, aquel, aquel sofisma.
¿A eso llevabas? ¿El final, tan simple?
¿Vale la pena haber llegado al número
seiscientos veintisiete,
y encontrarse otra vez con nuestros padres?
Mas no será. Ya el príncipe constante,
que vuelve, si se fue, que no se rinde,
con su grito de guerra. <<Dientes blancos,
no hay nada más hermoso>>, nos avisa,
contra la gran tramoya
que no se cansan de cantar los besos.
El dentrífico salva:
meditación, mañana tras mañana,
al verse en el espejo el esqueleto;
cuidarlo bien. Los huesos nunca engañan,
y ellos han de heredar lo que dejemos.
Ellos, puro resumen de Afrodita
poso final del sueño.

Ya no sigo.
Incrédulo de letras y de aceras
me sentaré en el borde de la una
a esperar que se apaguen estas luces
y me dejen en paz, con las antiguas.
Las que hay detrás, publicidad de Dios,
Orión, Cefeo, Arturo, Casiopea,
anunciadoras de supremas tiendas,
con ángeles sirviendo
al alma, que los pague sin moneda,
la última, sí, la para siempre moda,
de la final, sin tiempo, primavera.

Pedro Salinas. Todo más claro (1949).

divendres, 8 d’octubre de 2010

No volveré a ser joven.



Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma. Poemas póstumos 1968.

Perquè jo vaig ser el millor.




dimecres, 6 d’octubre de 2010

Como tú



 Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...


León Felipe. Versos y oraciones del caminante. 1929 - 1929

dilluns, 4 d’octubre de 2010

Birds in the night.



El gobierno francés, ¿o fue el gobierno inglés?, puso una lápida
En esa casa de 8 Great College Street, Camden Town, Londres,
Adonde en una habitación Rimbaud y Verlaine, rara pareja,
Vivieron, bebieron, trabajaron, fornicaron,
Durante algunas breves semanas tormentosas.
Al acto inaugural asistieron sin duda embajador y alcalde,
Todos aquellos que fueran enemigos de Verlaine y Rimbaud cuando vivían.

La casa es triste y pobre, como el barrio,
Con la tristeza sórdida que va con lo que es pobre,
No la tristeza funeral de lo que es rico sin espíritu.
Cuando la tarde cae, como en el tiempo de ellos,
Sobre su acera, húmedo y gris el aire, un organillo
Suena, y los vecinos, de vuelta del trabajo,
Bailan unos, los jóvenes, los otros van a la taberna.

Corta fue la amistad singular de Verlaine el borracho
Y de Rimbaud el golfo, querellándose largamente.
Mas podemos pensar que acaso un buen instante
Hubo para los dos, al menos si recordaba cada uno
Que dejaron atrás la madre inaguantable y la aburrida esposa.
Pero la libertad no es de este mundo, y los libertos,
En ruptura con todo, tuvieron que pagarla a precio alto.

Sí, estuvieron ahí, la lápida lo dice, tras el muro,
Presos de su destino: la amistad imposible, la amargura
De la separación, el escándalo luego; y para éste
El proceso, la cárcel por dos años, gracias a sus costumbres
Que sociedad y ley condenan, hoy al menos; para aquél a solas
Errar desde un rincón a otro de la tierra,
Huyendo a nuestro mundo y su progreso renombrado.

El silencio del uno y la locuacidad banal del otro
Se compensaron. Rimbaud rechazó la mano que oprimía
Su vida; Verlaine la besa, aceptando su castigo.
Uno arrastra en el cinto el oro que ha ganado; el otro
Lo malgasta en ajenjo y mujerzuelas. Pero ambos
En entredicho siempre de las autoridades, de la gente
Que con trabajo ajeno se enriquece y triunfa.

Entonces hasta la negra prostituta tenía derecho de insultarles;
Hoy, como el tiempo ha pasado, como pasa en el mundo,
Vida al margen de todo, sodomía, borrachera, versos escarnecidos,
Ya no importan en ellos, y Francia usa de ambos nombres y ambas obras
Para mayor gloria de Francia y su arte lógico.
Sus actos y sus pasos se investigan, dando al público
Detalles íntimos de sus vidas. Nadie se asusta ahora, ni protesta.<

"¿Verlaine? Vaya, amigo mío, un sátiro, un verdadero sátiro.
Cuando de la mujer se trata; bien normal era el hombre,
Igual que usted y que yo. ¿Rimbaud? Católico sincero, como está demostrado."
Y se recitan trozos del “Barco Ebrio” y del soneto a las “Vocales”.
Mas de Verlaine no se recita nada, porque no está de moda
Como el otro, del que se lanzan textos falsos en edición de lujo;
Poetas mozos de todos los países hablan mucho de él en sus provincias.

¿Oyen los muertos lo que los vivos dicen luego de ellos?
Ojalá nada oigan: ha de ser un alivio ese silencio interminable
Para aquellos que vivieron por la palabra y murieron por ella,
Como Rimbaud y Verlaine. Pero el silencio allá no evita
Acá la farsa elogiosa repugnante. Alguna vez deseó uno
Que la humanidad tuviese una sola cabeza, para así cortársela.
Tal vez exageraba: si fuera sólo una cucaracha, y aplastarla.

Luís Cernuda. Desolación de la quimera 1962

diumenge, 3 d’octubre de 2010

LI

aquest any miserable
m.cm.lxiii.d. de.c.,
serà molt recordat i molt amargament.
vicent ventura desterrat a múnic o a parís,
joan fuster a sueca
- diuen pel veïnat que escriu de nit a màquina,
i circula un tenebrós prestigi -.
sanchis guarner recorre perplex la ciutat,
jo escric i pense a burjassot,
mentre pels carrers de valència
la gent, obscena, crida i crema un llibre





Vicent Andrés Estellés. Horacianes ( 1963 -1970).

dissabte, 2 d’octubre de 2010

El cant de la sibil.la. Versió valenciana

En lo jorn del judici
veurà's qui ha fet servici.

D'una Verge naixerà
Déu i hom qui jutjarà
de cascú lo bé i lo mal
al jorn del juí final.

Mostrar-s'han quinze senyals
per lo món molt generals
los morts ressuscitaran,
de on tots tremolaran.

Dalt dels cels davallarà
Jesucrist i es mostrarà
en la vall de Josafat
on serà tothom jutjat.

Portarà cascú escrit
en lo front al seu despit
les obres que haurà fet,
d'on haurà cascú son dret.

Als bons darà goig etern
e als mal lo foc d'infern,
a on sempre penaran
puix a Déu ofés hauran.