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Em diuen Carles Alòs i sóc un apàtrida. Aquest blog serà un viatge pels indrets més amagats de l'ànima, per les emocions més intenses i pel viure quotidià de cada dia. Agafen cadira i seguen, de la resta, jo m'encarregue,
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dijous, 11 de febrer del 2021

IV


He voltat per centenars de camins

intentant conquerir el més alt turó

i he baixat fins a la porta de l'Hades,

on el ca Cèrber em volgué rosegar el peu.

Mentrestant, m'han anomenat de diverses maneres.

Però només tu em deies pare 

i en fer-ho em feies  tocar de peus a terra

i sentir que en qualsevol racó

un home pot acariciar el gat amable de la felicitat.


Manel Alonso Quadern per a Arnau Neopàtria 2020

diumenge, 9 de juny del 2019

Fins tindre sarmentoses les mans, amples






Fins tindre sarmentoses les mans, amples
com un resguard,
amb diez ferrenys

em llauraré el rostroll.
Que les despulles del blat segat m’assaonin.

Les teues rutines unides a la terra, pare.

Haig d’acomplir-les
mantenint l’acte senzill, el sol
nostre de cada dia.

M. Dolors Coll Magrí Rostroll Godall Edicions 2014


divendres, 20 de gener del 2012

Voz llegada con las cercetas.



Pues el camino recorrido, si me vuelvo, es más
  largo
que el sendero de cabras que me conduce
adonde nos disolveremos como cera,
y los juncos florecidos no mitigan el corazón,
sino los retoños, la sangre de los cementerios,
he aquí que estás fuera de la sombra
que te guardaba, padre, erguido a los
  deslumbramientos,
sin manta ni gorra, bajo el sordo temblor
que anunciabas en el alba
las chatas de los mineros, semisumergidas
por la gran carga, negras sobre las altas olas.

La sombra que me acompaña
hacia tu tumba, vigilante,
y posa en una herma y despeja su frente
con un gesto altanero que le aclara
los ojos ardorosos y las severas cejas
desde un rizo infantil,
esa sombra no tiene más peso que la tuya
hace tanto sepulta: los rayos iniciales
del día la traspasan, mariposas
vivaces la atraviesan, la roza
la sensitiva sin que se contraiga.

La sombra fiel y el taciturno que renace,
la que arrojó del cuerpo el cuerpo interno
y ése al que largos años de ultratiempo
( años por mí abrumado) desencarnan,
se intercambian palabras que yo inmóvil
en la orilla no escucho; una, quizás,
volverá a hallar la forma en la que ardía
amor de Quien la indujo y no de sí;
pero el otro se aterra y teme que
la larva de memoria donde encuentra el calor
de sus hijos se apague al nuevo salto.

-He pensado por ti, he recordado
por todos. Vuelves ahora al cielo libre
que le transforma. ¿ Todavía esta roca
te tienta? Sí, la línea de la costa es la misma
de siempre; el mar que te ligaba a mis playas
antes que yo tuviera alas
no se disuelve. Bien recuerdo aquellas
riberas mías y no obstante llegué con las cercetas
a separarte de las tuyas. La memoria no es
pecado en tanto es útil. Luego
es letargo de topos, abyección

que se enmohece en sí misma...-
                                                El viento diurno
funde la sombra viva con la otra todavía
renuente en un centro que rechaza
mis manos, y se quiebra mi aliento
en el punto dilatado, en la fosa
que circunda el ímpetu del recuerdo.
Así se devela, antes de unirse
a imágenes, a palabras, oscuro sentido
reminiscente, el vacío deshabitado
que ocupamos y que espera hasta que llega el
tiempo
de colmarse con nosotros, de volver a
encontrarnos...


Eugenio Montale. La tempestas y demás. La bufera e altro. Selección, traducción, prólogo y notas de Horacio Armani. 1956