La meva foto
Em diuen Carles Alòs i sóc un apàtrida. Aquest blog serà un viatge pels indrets més amagats de l'ànima, per les emocions més intenses i pel viure quotidià de cada dia. Agafen cadira i seguen, de la resta, jo m'encarregue,

diumenge, 9 de desembre del 2012

Trajecte


He pres les dreceres més curtes per cordar la teua melangia. Hi ha obstacles durs, llengües de tungstè. Medea sempre ho sapigué tot. Aquell cafè tant amarg, aquell garatge ferotge.

Res no importa, mantenírem la distancia limítrof. Les basses que reposaven, l’Ara Pacis. Hem omplit els búcars, dibuixat l’estratègia. No plores les hores perdudes, el gra ha teixit el teu cabell; les formes pròpies, la bugada inert.

Els dies suren vaporosos, les llentilles són a taula. Hem pres el camí escaient. El de les hores tendres, el de les rodes dòcils.

Carles.A 2012

divendres, 7 de desembre del 2012

Carta oberta

A Mahmud Darwish,
a Josefina Veglison per fer-me
 estimar la cultura àrab, 
a Josep Lozano per 
escriure Crim de germania





Oh, Sucrà! He pensat molts cops tornar a la riba de ma casa, albirar els turons de vent. Porpra és allí, amb els seus llavis de sàndal, amb les alcavotes esquerpes.

He somniat el seu nom, les culleres plenes de besos. Aquell vespre escadusser on el sol es ponia a la teua gola. He pensat en tornar amb l’absència. Viu la meua àvia entre la turba jocunda. Les botiges al teus pits, els teus llavis de cendra. Pensé molt el meu fogar; l’escalfor del teu sexe. L’autumne està ponent-se al teu bescoll i encara no he collit les sandàlies. No sé si arribaré enjorn, només desitge veure per darrer cop la tendrura de la lluna, besar la teua pell blava, mirar els clots de l’oblid.


Carles.A. 2012

dijous, 6 de desembre del 2012

Desembre

Vella fregint ous. Velázquez.




Solia ser així la contarella vella. Ja hem rentat els plats, ja hem resolt els entrebancs. La porquera ja no hi és, les canonades de sutja, el follí. Un riu de mel, els cadells del senyor.

Mai ho comprengueres, sempre ho vaig advertir. Els tovallons a taula, l’estovalla de tela. La necessitat precària; però hi érem tots. Un got de sucre, el quadre del nostre senyor, les papes d’Alberic. No érem orfes, no érem dolents. Com cosies la roba, la fèrum de l’albelló, les safanòries.

Les botiges es quedaren òrfenes, el Xúquer mig plorós. Els ous durs, la travessa d’Algemesí, carrer José Cadalso, galería Juan de Austria; el Magre.

Ja no queda ningú a taula, ja collírem les nous. Les espurnes continuen ahí, on mai es moveren.

On jo les veig. 


Carles.A 2012

A mi madre


 Añoro el pan de mi madre,
El café de mi madre,
Las caricias de mi madre...
Día a día,
La infancia crece en mí
Y deseo vivir porque
Si muero, sentiré
Vergüenza de las lágrimas de mi madre.

Si algún día regreso, tórname en
Adorno de tus pestañas,
Cubre mis huesos con hierba
Purificada con el agua bendita de tus tobillos
Y átame con un mechón de tu cabello
O con un hilo del borde de tu vestido...
Tal vez me convierta en un dios,
Sí, en un dios,
Si logro tocar el fondo de tu corazón.

Si regreso. Tórname en
Leña de tu fuego encendido
O en cuerda de tender en la azotea de tu casa
Porque no puedo sostenerme
Sin tu oración cotidiana.
He envejecido. Devuélveme las estrellas de la infancia
Para que pueda emprender
Con los pájaros pequeños
El camino de regreso
Al nido donde tú aguardas.


Mahmud Darwish. Traducció de María Teresa Prieto.





dimecres, 5 de desembre del 2012

Pentesilea tiba l'arc



A Joanaina Font,
Lorena Cayuela i Miriam Miguel.

No sumeu més besos al silenci, no digueu que no som ahí. Hi ha raons que romanen dempeus, erugues semblants al fred. Era aquell el castell de la discòrdia, l’equinocci quantitatiu, el refugi dels alts mirmidons. Pentesilea és ella, la que jamai calla, la domina que em tatuà els llavis, l’escorç d’un díscol Plató.

No era aquella contarella, la de les llàgrimes de les perseids, la de l’atzur color maror. He vist la fondària dels ensurts, les gorges més estretes. Creixen versos de neu als rínxols del capaltard. No era de bades la tasca, l’ofrena mortuòria; l’autoritat de la barba de sàndal.

Tots els noms són un, una lletania de fils, una gatzabara tendra. Prenc el vostre nom, com el reflexe de la vostra vàlua, com un estendard de pèsols,

com un èxit que guaita.

Carles.A 2012

La muerte o antesala de consulta.



Iban entrando uno a uno y las paredes desangradas no eran de mármol frío. Entraban innumerables y se saludaban con los sombreros. Demonios de corta vista visitaban los corazones. Se miraban con desconfianza. Estropajos yacían sobre los suelos y las avispas los ignoraban. Un sabor a tierra reseca descargaba de pronto sobre las lenguas y se hablaba de todo con conocimiento. Aquella dama, aquella señora argumentaba con su sombrero y los pechos de todos se hundían muy lentamente. Aguas. Naufragio. Equilibrio de las miradas. El cielo permanecía a su nivel, y un humo de lejanía salvaba todas las cosas. Los dedos de la mano del más viejo tenían tanta tristeza que el pasillo se acercaba lentamente, a la deriva, recargado de historias. Todos pasaban íntegramente a sí mismos y un telón de humo se hacía sangre todo. Sin remediarlo, las camisas temblaban bajo las chaquetas y las marcas de ropa estaban bordadas sobre la carne. "¿Me amas, di?" La más joven sonreía llena de anuncios. Brisas, brisas de abajo resolvían toda la niebla, y ella quedaba desnuda, irisada de acentos, hecha pura prosodia. "Te amo, sí, temblorosa, aunque te deshagas como un helado." La abrazó como a música. Le silbaban los oídos. Ecos, sueños de melodía se detenían, vacilaban en las gargantas como un agua muy triste. "Tienes los ojos tan claros que se te transparentan los sesos." Una lágrima. Moscas blancas bordoneaban sin entusiasmo. La luz de percal barato se amontonaba por los rincones. Todos los señores sentados sobre sus inocencias bostezaban sin desconfianza. El amor es una razón de Estado. Nos hacemos cargo de que los besos no son de biscuit glacé. Pero si ahora se abriese esa puerta todos nos besaríamos en la boca. ¡Qué asco que el mundo no gire sobre sus goznes! Voy a dar media vuelta a mis penas para que los canarios flautas puedan amarme. Ellos, los amantes, faltaban a su deber y se fatigaban como los pájaros. Sobre las sillas las formas no son de metal. Te beso, pero tus pestañas... Las agujas del aire estaban sobre las frentes: qué oscura misión la mía de amarte. Las paredes de níquel no consentían el crepúsculo, lo devolvían herido. Los amantes volaban masticando la luz. Permíteme que te diga. Las viejas contaban muertes, muertes y respiraban por sus encajes. Las barbas de los demás crecían hacia el espanto: la hora final las segará sin dolor. Abanicos de tela paraban, acariciaban escrúpulos. Ternura de presentirse horizontal. Fronteras.

 La hora grande se acercaba en la bruma. La sala cabeceaba sobre el mar de cáscaras de naranja. Remataríamos sin entrañas si los pulsos no estuvieran en las muñecas. El mar es amargo. Tu beso me ha sentado mal al estómago. Se acerca la hora.

 La puerta, presta a abrirse, se teñía de amarillo lóbrego lamentándose de su torpeza. Dónde encontrarte, oh sentido de la vida, si ya no hay tiempo. Todos los seres esperaban la voz de Jehová refulgente de metal blanco. Los amantes se besaban sobre los nombres. Los pañuelos eran narcóticos y restañaban la carne exangüe. Las siete y diez. La puerta volaba sin plumas y el ángel del Señor anunció a María. Puede pasar el primero.

Vicente Aleixandre. Pasión de la tierra (1928-1929)

dimarts, 27 de novembre del 2012

Autobiografía



Como el náufrago metódico que contase
las olas que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo
con una vaga prudencia de caballo de cartón,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.

Luís Rosales (1910 -1992)