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Em diuen Carles Alòs i sóc un apàtrida. Aquest blog serà un viatge pels indrets més amagats de l'ànima, per les emocions més intenses i pel viure quotidià de cada dia. Agafen cadira i seguen, de la resta, jo m'encarregue,

divendres, 30 de desembre de 2011

Ángeles.


A mi amigo el jorobadito Rubén que volvió a su sitio
y ahora está de nuevo en su casa eterna y celestial.


¿Y se mueren los ángeles?
¿Quiénes son los ángeles?
¿Cómo son los ángeles?
Ese jorobadito que vendía lotería
por las calles y los cafés de la ciudad
y ahora está dormido
en esa caja blanca,
acostado de perfil...
¿no era un ángel?
¡Yo sostengo que son ángeles
todos los jorobados del mundo!
Y pienso
que un día, allá en el cielo,
toparon con una nube negra y dura
y se cayeron a la tierra.
Entonces se les quebraron las alas,
se les apelotonaron torpe y grotescamente
sobre los hombros
y se quedaron prisioneros en el mundo
bajo una lluvia bárbara y humana
de burlas y de espinas.
Ahora oíd vosotros, todos:
y esto ni lo imagino ni lo pienso.
Esto lo he aprendido anoche
a los ochenta años de mi vida,
junto al ataúd abierto de mi amigo Rubén:
los ángeles duermen de perfil...
Y a los jorobados los entierran de perfil.
Además: ¿Quién no tiene una joroba
y una gran saco de lágrimas?

 León Felipe. 

dimarts, 27 de desembre de 2011

Invictus.


 

INVICTUS

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. -
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. -
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley.











dilluns, 26 de desembre de 2011

Ja mai més no podré dormir.


Avui el cel
és ja només
ofec, buidor,
ploguda nit
al mar, al camp,
dolenta mà.
Com que no puc
mai més dormir,
faig del meu llit
por de presó.
A poc a poc,
com un aflor
sense perfum,
sense color,
creix, de l'arrel
del pensament,
l'última mort.
Dalt, al teulat,
urpes de gat
esqueixen llargs
drapots del glaç
del sentiment.
N'estic content
i veig el fum
de l'extingit
ram del neguit
de llibertat.
Indiferent
al temps, el vent
de zenc, mesell,
em bat, penell,
rovell enllà
del brut llindar
d'un moll dolor.
Negat al plor,
al plany, al crit,
estès al llit,
malalt, romput,
venut, vençut,
perdut, obsés
de mi, diré
-asprosa fam
d'un àvid clam-
que no podré
mai més dormir.

Salvador Espriu i Castelló. Les cançons d'Ariadna. (1949)

dijous, 8 de desembre de 2011

Una prova



Les teues mans, llars. 
El puny, la camisa.
S’esmunyia el vespre.

Oracions inèdites,
clarobscurs;
cremelleres. Tu

Pell mullada, 
pigues fugiseres. 
Torxes verinoses,
la clau al teu pit.

Cops de puny, maragdes,
horitzons propers.
Els teus ulls,
llavaner encés.

Cames, natges;
figura de cendra.
Piruletes, dites.
Omplíem la nit.

Carros, pedres.
Dits surant;
apetit, peresa. 
Flames, foc.

Copes plenes, glòria; 
ulls de vidre,
televisions.

Somnis i rialles.
Esplais. Actuacions.
No em deixes partir, 
atura el teu plor. 

Carles.A. 2011

diumenge, 4 de desembre de 2011

Sé tú mi límite.



Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.
            
Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.
            
Si tu acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.
            
Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.
            
Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.
            
No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.

José Ángel Valente.